Al llegar a casa he descubierto que a mi coche se le ha roto (¡pío, pío, que yo no he sido!) un piloto en el Hiper. Sumaré su importe al coste real del pan rallado. Como no creo en leyendas urbanas, tendré que hablar con Mozzarelo y Filetón, los dos agentes de mi compañía de seguros, para que inicien los trámites y una investigación al respecto.
Ahora, con calma, voy a revisar el etiquetado de mi compra.
En este loco mundo estamos muy concienciados con el origen y proceso de todo lo que compramos. Para dar respuesta a esta inquietud, nuestro gobierno tuvo el buen criterio de aprobar una ley sobre etiquetados que viniera a aclarar nuestras dudas.
La de pan rallado reza:
-Harina de trigo.
-Agua.
-Sal.
-Levadura.
-Antioxidante E-300. Puede ser aceite 3 en 1.
-Antiapelmazante E-170. Este se usa mucho en los suavizantes para lavadoras.
-Emulsionante E-472. Muy usado como tranquilizante para estabilizar a los histéricos.
-Trazas de lecitina de soja, leche en polvo y de hierro (de la máquina de rallar).
Hecho en República independiente de Moldovia.
Aclaro que los extraños números que acompañan a algunos productos son sus nombres en sánscrito, por si lo compra un sacerdote Indostaní.
Bueno está. De 10 componentes, 5 son lógicos y no hace falta cruzar el mar para traerlo.
Voy por las etiquetas económicas. Son nuevas y nos informan del destino, en porcentaje, del dinero que hemos pagado por el producto. Son muy acertadas y esclarecedoras. Consisten en unas tablas informativas. La primera reza:
Ahora, con calma, voy a revisar el etiquetado de mi compra.
En este loco mundo estamos muy concienciados con el origen y proceso de todo lo que compramos. Para dar respuesta a esta inquietud, nuestro gobierno tuvo el buen criterio de aprobar una ley sobre etiquetados que viniera a aclarar nuestras dudas.
La de pan rallado reza:
-Harina de trigo.
-Agua.
-Sal.
-Levadura.
-Antioxidante E-300. Puede ser aceite 3 en 1.
-Antiapelmazante E-170. Este se usa mucho en los suavizantes para lavadoras.
-Emulsionante E-472. Muy usado como tranquilizante para estabilizar a los histéricos.
-Trazas de lecitina de soja, leche en polvo y de hierro (de la máquina de rallar).
Hecho en República independiente de Moldovia.
Aclaro que los extraños números que acompañan a algunos productos son sus nombres en sánscrito, por si lo compra un sacerdote Indostaní.
Bueno está. De 10 componentes, 5 son lógicos y no hace falta cruzar el mar para traerlo.
Voy por las etiquetas económicas. Son nuevas y nos informan del destino, en porcentaje, del dinero que hemos pagado por el producto. Son muy acertadas y esclarecedoras. Consisten en unas tablas informativas. La primera reza:
INTERVINIENTES | Porcentaje del precio total |
| Productor materias primas (Moldova) | 10% (10 céntimos por dibueuro) |
| Fabricante (Moldova) | 18% (18 céntimos por dibueuro) |
| Distribuidor/Vendedor (Dibuespaña) | 72% (72 céntimos por dibueuro) |
| TOTAL | 100% |
Está dentro de los parámetros habituales. Como es corriente y lógico, la mayor parte de los ingresos se destinan a la parte de la venta. Ya se lo conté. ¿Cómo sino se pagarían la cantidad de anuncios, los lujosos edificios destinados a vender, los metros y metros de suelo destinados a aparcamientos en los centros comerciales, el mobiliario e iluminación de diseño de las tiendas, los folletos impresos de las ofertas semanales, etc, etc.? Por desgracia, la terca resistencia que tenemos los dibujos a comprar cosas de primera necesidad como el pan, la leche, las verduras, y tantas otras, obliga a la cadena de distribución y venta a gastar ingentes cantidades de dinero para convencernos, razón por la que, al final, es tan caro y, paradójicamente, el que los produce apenas gana dinero (o incluso lo pierde). ¡Ah... si los dibujos fuéramos más propensos a comprar todo esto...! ¡El dinero que ahorraríamos...!
Reproduzco la segunda que es algo más complicada pero muy ilustrativa.
CONCEPTOS | Dibuespaña | Otros países | TOTAL |
Mano de obra | 10% (10u) | 1% (90u) | 11% |
Seguridad Social (médicos, pensiones y paro) | 3% | 0% | 3% |
Retribución del capital (intereses y beneficios) | 48% (80u) | 10% (20u) | 58% |
Impuestos | 9% | 9% | 18% |
Otros | 2% | 8% | 10% |
TOTAL | 72% | 28% | 100% |
La última columna indica, del total del precio del producto, el porcentaje que se destina a cada uno de los capítulos. Por ejemplo, del precio de mi bolsa de pan rallado va el 11% a mano de obra, el 3% a gastos sociales, el 58 a intereses y beneficios, el 18% a impuestos y el 10% a otros conceptos.
La ultima fila nos dice que, del precio del producto, el 72% se queda en Dibuespaña y el resto (28%) va a otros países (pese a ser un producto moldavio).
La fila de Mano de obra es muy interesante. Me dice que el 10% del precio es para mano de obra en Dibuespaña que, de 100 horas que se le hayan podido dedicar al producto, ha aportado 10 unidades, mientras que el 1% es para mano de obra en otros países que han aportado 90 horas de cada 100.
¿Complicado? Repáselo y verá que no. A partir de esta etiqueta se puede hacer un montón de elucubraciones y yo entretengo muchas de las horas de ocio que me otorga mi condición de jubilado.
Por ejemplo, los trabajadores de Dibuespaña cobramos muchísimo más que los de Moldovia (nos llevamos el 10% por diez horas y ellos el 1% por noventa). Esto está bien aunque, a medio plazo, supongo que se cabrearán.
Por otro lado, como casi todo el trabajo se hace fuera, apenas aporto al sistema de mis médicos, pensión, etc, cuando compro este producto (3%). Parece interesante pero, con el tiempo, o me suben lo que pago por esto o tendré que prescindir de mis médicos y mi pensión. Huelga decir que en Moldovia ni médicos, ni pensión ni na de na. Es otro tema por el que se terminarán mosqueando.
Luego viene el dinero. Esto siempre me ha planteado dudas. Me parece que el dinero es un poco como trabajo o energía acumulada, es decir, trabajo que no se ha gastado. Los ahorros, vamos. Pero, una vez que junté unos cuantos, puse un montoncito de billetes en la mesa de la cocina, les pedí que me fueran picando una cebolla para un guiso y no hubo manera. Al comentarlo con un amigo, me aclaró que el dinero solo trabaja para ti cuando has juntado mucho, pero mucho, mucho. Y entonces, añadió, trabaja muchísimo, hasta el punto de que puedes dejar de trabajar tú. ¿Sabían que el trabajo es sólo el 46% de nuestra renta nacional? De todos modos, debo estar equivocado pues, si el dinero fuera trabajo ahorrado, no se explicaría que haya gente que tenga dinero (trabajo) acumulado por valor equivalente al de millones de vidas de dibuhumanos.
Ahora los impuestos. La mitad va a Dibuespaña lo que mejorará mis carreteras pero, la mitad que mando fuera mejorará las carreteras de los moldavios pagándolo yo. Hummmm.....
Marea un poco pero no me negarán que es entretenido.
Por ejemplo, véanlo al revés. Cuando nosotros vendemos fuera algo hecho aquí, los de fuera nos pagan el trabajo de los que lo han hecho, los intereses de los que han puesto el dinero y los médicos, las pensiones y las carreteras de todos. ¡Está fenomenal!
Hasta que no se puso en marcha esta etiqueta los dibujos eramos muy aficionados a comprar cosas de importación, pero ahora, que ya sabemos lo que pasa con nuestro dinero, le compramos mucho más al vecino de al lado de casa y nos esforzamos mucho en vender lo nuestro fuera. Hay que reconocer, no obstante, que ha tenido efectos perversos como frenar la globalización. Una pena, pues resultaba muy rentable para los fondos de inversión y los especuladores.
Vale, revisión de etiquetado cumplida y, como de revisiones ando, he pensado en pasar la ITV de mi coche.
Primero tengo que darle un repasito. Le pongo, de mi provisión personal de repuestos, el piloto roto y le quito algunos accesorios ilegales que le tengo puestos. ¡Qué quieren, la moda del tuneado nos afecta a todos!
Por ejemplo, como está de moda que los coches tengan una pila de artilugios y un amigo se reía del mio por no llevar ABS, EPS, airbag y otra tira de cosas, que ni él ni yo sabíamos qué eran, para que mi pobre y viejo coche no se acomplejara, no tuve más remedio que actuar.
En consecuencia, le quito las bolsas de supermercado que le pegué, muy dobladitas, en el volante y en el lado del conductor. También quito los botones de ABS, EPS (muy de moda) y los de CDF y HFT que le puse para que pudiera presumir de ser el único que los tenía aunque, en realidad, ninguno de ellos hace nada, son de pega.
Repaso el estado de las ruedas y, acoplándome mi cuello elástico, miro las luces de freno mientras piso el pedal.
Vale, ya está listo, vamos a la ITV.
Le entrego la documentación y le pago a un señor que se llama Hygiaphone (es un nombre muy común entre los oficinistas que atienden ventanillas en nuestro mundo).
Como a mí en el médico, al pobre coche le meten tubos por los orificios, le miran los bajos, le zarandean, le obligan a enseñar sus partes ocultas y a hacer ejercicios raros.
Finalmente, un señor, muy tieso, sabiondo y releído, me dice que todo está bien pero que mi coche está algo frenopático.
Perplejo, le pido que me lo aclare. Con cara de infinita paciencia, como el que le habla a un borrico, me explica que el coche está mal de los frenos, que tengo que revisarle los discos y las zapatas.
Le contesto:
“Ita proelium restitutum est, atque omnes hostes terga verterunt neque prius fugere destiterunt quam ad flumen Rhenum milia passuum ex eo loco circiter quinque pervenerunt”.
Al ver la cara que pone, me envalentono y añado:
“An einem Orte der Mancha, an dessen Namen ich mich nicht erinnern will, lebte vor nicht langer Zeit ein Junker, einer von jenen, die einen Speer im Lanzengestell, eine alte Tartsche, einen hagern Gaul und einen Windhund zum Jagen haben”.
Quid pro quo. ¡Cuando quieras vuelves!
Son cosas que pasan. En fin, tendré que dar un repaso más a fondo al coche, pero eso será mañana que por hoy ya está bien.
Observaciones empíricas del grupo científico de seguimiento:
Ninguna. Sigue siendo “San Alberto Magno”, patrono de los científicos, festivo. Con suerte, mañana ya no lo será.