FIN... DE MOMENTO
jueves, 21 de febrero de 2008
ORDEN GUBERNATIVA
A todos los lectores humanos que la presente vieren y entendieren:
-Siendo que la publicación que ustedes vienen leyendo es parte de un estudio sobre conexiones entre el mundo de los dibujos animados y el mundo de los humanos.
-Siendo que dicho estudio se puso en marcha gracias a las subvenciones provenientes de organismos superiores.
-Siendo que, para el cobro de las mencionadas subvenciones, se hace precisa la justificación documental de que el estudio se ha realizado y de los frutos obtenidos del mismo.
-Siendo que, tras meses de trabajo, es imposible obtener resultado de ningún tipo ni, obviamente, justificación documental alguna.
-Siendo que los científicos del grupo encargado de la misión han sido degradados a pinches de cocina.
-Siendo que esto viene costando “una pasta” y no parece que haya posibilidades de cobrar la subvención.
-Siendo que el autor de los escritos que se han venido publicando ha sido declarado en busca y captura por haber publicado intimidades de nuestro mundo, con manifiesta mala fe, evidenciando en sus escritos que lo verdaderamente importante no funciona, lo esencial es carísimo y que padecemos una evidente locura colectiva.
-Siendo que el Ministro responsable ya se hizo la foto cuando se presentó el proyecto, sumado a que ahora está de campaña electoral y no aparece por aquí.
-Siendo que ha llegado la primavera y hace un sol radiante.
-Siendo que la señora del conserje ha preparado un cocidito extraordinario y nos invita a los del ministerio a una cuchipanda estupenda en el jardín de la entrada.
Por la presente ponemos en su conocimiento que las presentes publicaciones quedan suspendidas sine die o hasta que el Atleti vuelva a ganar un título de lo que sea.
Y para que así conste donde proceda, firmo la presente, yo, “el encargao del almacén”, a tantos de tantos del año en curso.
Contra la presente resolución podrán interponer recurso ante la “Virgencita de los imposibles” en el plazo de 30 días a contar desde la fecha de su publicación del “Tratado de legumbres y oleaginosas” o cualquier otro que mejor les convenga en derecho.
Se siente, ¡qué le vamos a hacer!
Postdata del autor desde la prisión: Siete meses después de publicarse este trabajo, he descubierto que el amigo que me hizo el prologo no lo era tanto. Léanlo de derecha a izquierda y verán la razón. ¡Ten amigos para esto! Y me dicen que ya se había dado cuenta todo el mundo... ¡oh cielos... qué horror!
Publicado por
Triston
a las
9:53
0
comentarios
De vuelta a las andadas
Esta mañana, poquito a poco, he ido al ambulatorio a por mi receta de ansiolítico que, como ya les comenté, deberé tomar hasta el fin de mis días y allí me he encontrado con mi viejo amigo Juancho (hizo de lagarto en una serie con su mismo nombre). Al verme, y recordando viejos conocidos, me ha preguntado si tenía noticias de alguno de los chicos que actuaron en la entrañable serie “La familia Telerín”.
Al principio no les recordaba. Es otra de las consecuencias de la edad avanzada, el increíble tamaño que alcanza la carpeta cerebral de varios. Me explicaré: Yo sostengo la teoría de que nuestra memoria se organiza en carpetas, como los archivos ordinarios, y, al igual que esos archivos, termina adquiriendo su propio y autónomo sistema de colocación, como si tuviera vida propia. Al principio, en la juventud, tiene bastantes carpetas, bien rotuladas, que contienen cada una un sólo asunto, incluso con referencias cruzadas a otras carpetas con temas con los que puede haber conexión. Por lo general, en esta etapa las carpetas contienen un número reducido de documentos. A medida que avanza el tiempo, sea por aumento de asuntos, por carencia de carpetas o por reducción de la importancia de unos asuntos frente a otros, aparece la carpeta de varios que recibe multitud de papeles de lo más diverso y va creciendo en magnitud, de forma exponencial, a medida que el resto de carpetas desaparece y disminuye su número.
En la adolescencia están, por ejemplo, las carpetas de sexo (abultada y con referencias a todas las demás), amigos/as, cachondeo, vacaciones, moto/coche, copas y más copas, fútbol y la de varios en la que van los estudios y el resto de cosas. En la madurez el equilibrio es todavía razonable con las carpetas de: fútbol (la más voluminosa), el coche, las jovencitas, la hipoteca, los cabrones de mis hijos, mi señora, las vacaciones, el puto trabajo, el cabronazo de mi jefe, la política, algunas más que ya no recuerdo y la de varios.
A medida que avanzamos en edad, quedan escasamente 4 o 5 carpetas y una monstruosa carpeta de varios que almacena todo aquello a lo que le damos poca o ninguna importancia. En esta carpeta vamos guardando detrás, en orden cronológico, las cosas nuevas que van surgiendo y es por todo esto que los mayores tenemos tantas lagunas de memoria y recordamos mejor las cosas más antiguas que las más actuales. Si lo piensan bien es lógico y empíricamente demostrable por analogía con los archivos de las oficinas en los que viene a suceder lo mismo.
Yo creo que tengo las carpetas de: hacer pipí y caca en el inodoro, tomarme las pastillas, comer, dormir, contar historias y la de varios.
Me han llamado a consulta enseguida por lo que no he podido entretenerme con mi querido amigo.
Antes, hace pocos años, te pasabas la mañana en el médico para una cosa como esta, tanto que cerraron los casinos y los abuelos nos juntábamos en la consulta de los médicos a pasar la mañana jugando al dominó.
Esto cambió mucho desde que apareció en la política de nuestro país el Partido Blanco. Se lo cuento por si es de su interés.
Hasta su aparición había muy pocos partidos políticos, dos de ellos muy grandes, que, enzarzados en sus batallas, apenas resolvían nada de nada, fabricaban leyes molestísimas como rosquillas, cabreaban a la gente con discursos incendiarios y crecían y crecían sin parar. El número de políticos aumentaba sin cesar y el mantenimiento de esta estructura comenzaba a ser oneroso y, evidentemente, poco productivo. Tan alejado estaba el sistema de la gente que, en general, nadie les hacía el más mínimo caso y los ciudadanos nos habíamos repartido el voto por familias a partes iguales, de modo que ganaba el partido que menos votantes tuviera enfermos o de vacaciones en día de la votación No obstante, los partidos, ignorantes de que daba igual, tenían dificultades para tomar decisiones impopulares por miedo a perder en las siguientes elecciones.
En estas andábamos cuando a algún avispado creó el Partido Blanco. Su programa electoral era simple: proponer y votar sólo las cosas que ayudaran a racionalizar el sistema y aquellas otras que, a todas luces, deberían hacerse aunque a los demás partidos les dieran miedo. Las demás, que las votaran los partidos de siempre, ellos no intervendrían. Su compromiso era no gobernar nunca, aunque ganaran, y su lema, sacado del libro del hidalgo manchego, es:
"No hagas muchas pragmáticas; y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre todo, que se guarden y cumplan; que las pragmáticas que no se guardan, lo mismo es que si no lo fuesen; antes dan a entender que el príncipe que tuvo discreción y autoridad para hacerlas, no tuvo valor para hacer que se guardasen; y las leyes que atemorizan y no se ejecutan, vienen a ser como la viga, rey de las ranas: que al principio las espantó, y con el tiempo la menospreciaron y se subieron sobre ella".
Para sorpresa de todos ganaron, y las reformas que han promovido lo han cambiado todo por completo. Detallo algunas:
-Como era evidente que todos los diputados de los partidos votaban lo que dijera su jefe, propusieron -y ganaron- que cada partido (incluido el suyo propio) tuviera un único diputado y su voto valiera tanto como los votos que hubiera sacado en las elecciones. El resultado ha sido un ahorro extraordinario para las arcas públicas y una reducción muy considerable de las leyes que se promulgan. Además, el antiguo congreso ha pasado a ser biblioteca y los diputados (8 o 9 en total) se juntan en el restaurante de al lado a discutir, mientras degustan un exquisito codillo con chucrut que los ciudadanos no tenemos inconveniente en pagar a escote.
-Como los partidos gastaban una auténtica fortuna para convencer a los electores de que les votaran y ese dinero lo pagábamos todos vía subvenciones, en el convencimiento de que si las propuestas son buenas no necesitan tanta foto, tanto anuncio, tanto viaje, tanto vídeo y tanta canción, propusieron -y volvieron a ganar- que se hiciera un fondo común -de su bolsillo o de las cuotas de los afiliados- y se repartiera por igual entre ellos para pagar las campañas, pues aunque un partido sea pequeño sus ideas pueden ser tan buenas como las del grande. Además de un astronómico ahorro para los contribuyentes, han conseguido que las campañas políticas sean mucho más moderadas y mucho más centradas en ideas y propuestas bien explicadas.
-Siendo que, como parece lógico, para trabajar en la administración (y en cualquier empresa) hay que tener la titulación adecuada y superar unos exámenes que acrediten los conocimientos precisos, los jefes deben acreditarlos con más razón. Volvieron a ganar una propuesta por la que ningún político podía presentarse sin hacer unos exámenes previos acordes al puesto que pretendía ocupar, además de tener prohibido, por ley, ganar más del 150% del salario de un trabajador medio (esto último lo copiaron de Dibusuecia pero el Partido Blanco no tiene reparos en copiar ideas). La consecuencia ha sido que los que quedan se siguen equivocando, como corresponde al ser dibuhumano, pero disparates no hacen casi ninguno.
-Otra medida fue prohibir estar más de ocho años en la misma institución y más de 16 en cualquier puesto político. El argumento es que si en ocho años no se consigue sacar adelante un proyecto es que tal proyecto no es bueno o no es viable. El límite de 16 se basa en que es positivo que vaya entrando gente nueva, con ideas y experiencias frescas.
Ha habido muchas otras medidas interesantes pero estas pocas han demostrado ser muy saludables y justifican de sobra el nuevo partido.
En el asunto de los médicos que nos ocupa, se calculó el número medio de visitas al médico del los dibujos que más lo necesitaran y se nos dio a todos un dibueuro por cada una de esas visitas hipotéticas (han sido unos 400 dibueuros por cabeza). Acto seguido se nos dijo que se nos cobraría un dibueuro cada vez que fuéramos al médico. Desde entonces, como es un ahorrillo, no acudimos a consulta cuando nos duele un callo, o por cosas así, y la atención médica ha mejorado una barbaridad. La idea resultó ser estupenda.
Volviendo al día de hoy, con mi receta en el bolsillo, me vuelvo a casa que todavía no estoy como para abusar.
Observaciones empíricas del grupo científico de seguimiento:
Se ha descubierto que el viejo funcionario del Ministerio de Asuntos Mundanos tenía copia en papel del estudio que se había borrado de los ordenadores. En cuanto se ha jubilado, lo ha publicado como propio, obteniendo con ello el reconocimiento de la comunidad científica internacional y del Colegio de biblioteconomístas.
Publicado por
Triston
a las
9:52
0
comentarios